Directo y concreto: la auto crítica necesaria

Las ideas que no se debaten se convierten en un dogma Y se fosilizan. Lo dice una y otra vez el sociólogo Edgar Morin en su libro: “Para salir del siglo XX”.Y cuando las ideas se congelan pierden su energía transformadora. Para no convertirse en una doctrina tienen que mantener un diálogo con otras ideas.

 

Cuando el presidente Chávez empezó a hablar de socialismo pareció buscar una definición propia que  escapara del relato totalitario de la Unión Soviética, insistiendo en la democracia participativa, en el diferencial petrolero y luego bajo influjo de Heinz Dietrich en el socialismo del siglo XXI. El presidente Chávez mientras vivió logró generar un debate entorno a lo que era o no su llamado “socialismo del siglo XXI” porque era evidente que en su manera de conducir el país mezclaba diversas teorías y aproximaciones. A pesar de su hiperliderazgo lograba darle nueva vida al  socialismo. Lo descongelaba. Lo convertía en una plastilina que iba moldeando. Y lo mantenía vivo.

 El rechazo a la autocrítica es peligroso para cualquier sistema de ideas. Y más aún cuando estas ideas se pretenden para gobernar en democracia.Y  tanto quienes desde la acera de la crítica se sienten ungidos con la interpretación de la verdad, como quienes desde el poder rechazan todo cuestionamiento le hacen flaco favor a las ideas que pretenden sostener porque la autocrítica es necesaria para mantenerlas vivas.

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