nos estamos quedando sin librerías y revistas

Nos estamos quedando sin librerias. No lugares donde se vendan libros sino librerias en las que uno pueda entablar conversación con el librero. Un lugar  en dónde cuando un pregunte por un libro lo primero que hagan no sea buscar en la computadora pidiendo que uno le deletree  el nombre del autor.

Nos estamos quedando sin librerias en las que cuando uno entre le saluden y le conozcan los intereses y  le digan llegó tal libro porque saben que uno está pendiente.

Nos estamos quedando sin librerías que importen incunables, libros raros, pequeñas editoriales y en donde los libros que se vendan puedan ser más que de  política y autoayuda.

Y también nos estamos quedando sin revistas. Importadas y locales. Los quioscos están cada vez más vacíos.  En los noventa los quioscos caraqueños estaban llenos de revistas. Podía uno conseguir Style, Interview, Rolling Stone, The Economist, Vanity Fair y un largo etc.

Por cierto que también en el Kiosco del sur  de la Casanova podía uno comprar diarios, ediciones dominicales y revistas de países al sur de Venezuela. Yo por ejemplo era adicto a Página 12 en los tiempos en que la dirigía Lanata. Y no solo de la américa del sur de habla española, no.  Podía uno comprar la revista Veja, La Fhola de Sao Paulo y un buen etc. En las buenas librerias como las del grupo Alfa (yo era asidúo de Ludens) podía conseguir uno también un buen lote revistas culturales. A mi me conocían por mi interés en Ajoblanco de la que era entonces un fiel comprador. Hoy no puedo decir que tenga una revista de referencia una revista que quiera leer cada vez que sale. Tengo un montón de National Geographic cuya edición en español ya no llega al país mes a mes sino que nos traen las sobras de la edición mexicana con varios meses de retraso. Gatopardo dejó de mal circular en América Latina para concentrarse solo en México y Colombia sus principales mercados.

Ustedes me dirán que el mundo no son solo revistas españolas, latinoaméricanas o estadounidenses (pero por cierto que las francesas tampoco se consiguen, yo compraba Libé -que es un diario-que también llegaba). Hay que decir que las revistas se han vuelto recaras. Que las ediciones latinoamericanas (que en realidad suelen ser argentinas o mexicanas) no suelen llegarle  a los talones a las originales.

Y si, confieso que soy un tipo al que le gusta el papel pero es que me parece (ojalá alguien me corrigiera) que tampoco hay buenas revistas en digital. En el panorama latinoamericano yo solo veo dos:  El Malpensante y Letras libres.

Y si, me interesan revistas informativas, de tendencias y como  no intelectuales de debate desde las que se piensen cosas.

Ah y revistas venezolanas escasean. Parecen crecer como la espuma revistas  de estilo en las que la gente lo que hace es ver y dejarse ver pero en las que todo lo demás parece ser secundario.

Saludo eso si la aparición de publicaciones como Plomo y Mono… pero uno no puede dejar de pensar que tienen más de actitud que de otra cosa.

 

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