Carta abierta de un periodista a los milicos que nos gobiernan

Al presidente le gusta repetir que él “es un soldado del pueblo”, lo dice así con firmeza, con seguridad, supone uno que queriendo hacer ver con ello que ser un soldado y más aun si es del pueblo es una gran cosa. Pero quiero que el presidente y muchos de los milicos que nos gobiernan sepan que para muchos venezolanos ser “un soldado del pueblo” es más un déficit que un logro. Ser un soldado implica que usted está allí para obedecer o para mandar. Si es de los que obedece sin pensar usted está negando de entrado una de esas cosas que  diferencia al ser humano del resto de los animales: la razón. Si es de los que manda, aun peor, pretende que quienes le acompañen sean quienes le obedezcan sin preguntar por razones. Pero además si usted señor presidente  es capaz de ubicarse en cualquiera de esas posiciones es porque usted cree en la jerarquía, en que hay quienes nacieron para mandar y otros para obedecer. Y hay en este país mucha gente que como yo no creemos en eso.

Ser soldado además de una jerarquía, de mandar u obedecer quiere decir que usted cree que la solución a todos los problemas pasa por una guerra y que concibe la sociedad como un espacio permanente de conflicto sea este con balas o simbólico.Quiero decirle señor presidente que hay mucha gente en éste país que no concebimos la sociedad como un espacio para el conflicto sino para el diálogo, la paz y la construcción colectiva de un mundo mejor, de un país mejor, de un barrio mejor y de mejores personas.

Es posible que exista una formula para crear  mejores soldados, pero no la hay para mejores personas. Y es que la razón de ser de los soldados los hace necesariamente menos personas. Y las personas en cambio no responden a planes, ni a modelos sino que sobre todo son.

Si quieres paz, prepárate para la guerra” ha repetido usted señor presidente parafraseando un viejo proverbio latino. Pero la paz de la guerra, es la paz de los muertos, del dolor, del sometimiento al vencedor. Ese es un tipo de paz que yo no quiero y estoy seguro que muchos en Venezuela no quieren.

Usted, señor presidente, cuando habla de Venezuela y de los acontecimientos políticos de este país habla como si estuviera en guerra ¿En guerra contra quien? Me pregunto yo ¿Contra venezolanos? La lógica de la guerra es la del enemigo y del aliado. Y estoy seguro que en este país una inmensa mayoría está en contra de la lógica de un país en guerra. Y por supuesto en contra de la lógica del enemigo interno que dejó tantos desaparecidos y muertos en el continente.

Es posible señor presidente que usted como es de formación militar, le parezca que no haya nada mejor en el mundo que enseñar a matar, defender la patria y obedecer. Pero hay quienes creemos en la desobediencia como forma de vida, en que las patrias son solo otra forma de autoritarismo y que matar es algo que ningún ser humano tiene derecho a hacer.

Leo, señor presidente, que su gobierno está  promoviendo un Plan de Educación Integral Militar para que desde primaria hasta la universidad todos nos convirtamos en militares, todos aprendamos a obedecer y a “defender la patria”. Y usted me va a disculpar señor presidente, pero la única igualdad que me interesa para todos los venezolanos es la igualdad de oportunidades,de acceso, la igualdad en que todos seamos tratados dignamente como seres humanos. La igualdad de que todos seamos militares es un tipo de igualdad que no me interesa para mi país, ni para ningún país. Y menos aun cuando se planea que esta formación sea dictada (quizás nunca mejor dicho) por gente formada militarmente como los que son parte de las milicias.

Usted quiere incorporar a las escuelas y universidades la obediencia mientras que muchos como yo crecimos pensando en la construcción colectiva del conocimiento, en la fortaleza de los individuos distintos, en la defensa del diferente, en la diversidad como algo bueno.

Hace unos meses usted señor presidente promulgó una Ley que también pretende igualarnos como obedientes, es decir como militares. Se trata de la “Ley de  Defensa de la Soberanía Política y auto determinación nacional”, esa ley afecta  también a quien piense distinto y actúe de manera diferente y pretende desde su mismo nombre que existe una (solo una) forma de hacer o pensar políticamente. Eso es inaceptable.

Por eso le digo no. No a la obediencia, no al militarismo, no a la jerarquia militar, no a una única verdad, no al cuartel, no a las batallas o a los batallones,no a una soberanía política porque el pensar no tiene fronteras. No a una sociedad cívico militar que pretende acabar con todo lo que nos hace civiles. Por eso le digo no.

Y estoy seguro no soy yo solo.

Nosotros presidente Chávez  a usted, a los militares que le acompañan, a los civiles que se han militarizado, a los que prefieren la obediencia al cuestionamiento, Nosotros les decimos NO.

 

 

 

 

 

 

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