Ser de izquierda, no estar con Chávez

Las líneas que siguen más abajo las publiqué en mi primer blog allá por febrero de 2003 y poco antes se las había enviado a una centena de amigos a los que sometía semanalmente a un artículo de opinión con frecuencia sobre Venezuela o sobre política internacional. Las publico de nuevo aquí por dos razones: la primera es que el tiempo no ha hecho sino confirmar muchas de las cosas que aquí expongo y la segunda para que sirva como preámbulo a otro texto que estoy escribiendo pero en clave más propósitiva. El artículo originalmente se llamaba: “Hijo de la postmodernidad”.

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Yo no puedo evitar ser hijo de la postmodernidad, del post socialismo real. Leí Sputnik (el Selecciones reader digest soviético) de pequeño y hasta que desapareció. Pude leer sus cambios que fueron los de la Unión soviética, sus autocríticas, las relecturas de su historia. También leía la revista Socialismo Teoría y Práctica (STP) y las publicaciones de la Agencia de Prensa Novosti. Soy hijo también de esa nueva izquierda que crecía cuando yo lo hacia. Hijo de los nuevos movimientos sociales de signo reivindicativo y en algunos casos libertario.

Mis padres vienen de esa izquierda crítica con el imperialismo soviético, que consideraba “el socialismo como problema” y buscaba nuevas vías para su construcción. Me formé con “ejes transversales de conocimiento”, con una pedagogía libertaria y decisiones tomadas en conjunto. Escuchaba a Ali Primera y Mercedes Sosa para dormir. Me sabía de memoria las canciones nicaragüenses “Son tus perjumenes mujer” y “Clodomiro” que cantaban Los Palacagüina. Debe ser por todo eso, pero no sólo por ello desde luego, que descreo de verdades absolutas e históricas. Que soy un escéptico frente a cualquier tipo de mesías que me venga a traer la salvación. Soy algo así como un utopista pragmático.

Por eso estas líneas que siguen. Para tratar de explicar mis disidencias con este gobierno. Porque creo que el fin no justifica los medios. Si los medios no son los mejores, los más adecuados, el fin termina siendo turbio. Porque esa es la idea en definitiva que divide a buena parte de la izquierda venezolana ( y a la que apoya o no al gobierno desde el exterior) .

¿Revolución?

NO creo que en Venezuela haya ningún tipo de revolución. La propiedad de los medios de producción no han cambiado ni tampoco eso es posible en la actual constitución. Pero no creo que lo sea sobre todo porque un gobierno electo en las urnas por muy popular que sea si quiere mantener el poder debe considerar a los demás factores, a las disidencias, debe incluso garantizarse cierta oposición que le permita que sus proyectos tengan continuidad en el tiempo. Y eso implica negociar, ceder en ciertos aspectos para mantener ciertos logros fundamentales. No hacerlo no sólo imposibilita la continuidad de esos logros, sino que muy probablemente impida gobernar. Se puede ser popular (por aquello de gobernar para las mayorías) sin ser demócratas (por no respetar los derechos y posibilidades de las minorías). Y finalmente el gobierno de Chávez no es una revolución porque fue elegido en el marco de lo que marxista leninista llamaría una democracia burguesa.

En todo caso si alguna transformación sustancial ha habido durante el gobierno de Chávez ha sido sobre todo nominal me explico: El antiguo ministerio de Sanidad y asistencia Social se llama ahora Ministerio de sanidad y desarrollo social, El ministerio de educación , Ministerio de Educación Cultura y deportes, los ministerios de Interior, Justicia se unificaron en uno solo, el Consejo Supremo Electoral, se llama ahora Consejo Nacional Electoral, la vieja Corte suprema de Justicia, Tribunal supremo de justicia, el Ministerio de Hacienda en Ministerio de Finanzas y para colmo la República de Venezuela en República Bolivariana. Todo eso si, con los consecuentes gastos de papelería, diseño y cambio de nombre en sus edificios. Vaya “revolución”.

Algún amigo chavista me reprochará que no considere logros las escuelas bolivarianas (llamado escuelas integrales durante el gobierno de Caldera para las que se habían preparado 500 escuelas y docentes que el chavismo desechó), el supuesto incremento de matricula escolar (que hasta los mismos datos del ministerio de educación del año en que se anunció contradicen la propaganda oficial) y las 47 leyes escritas y aprobadas por el gobierno mediante una habilitación especial de un parlamento en el que tiene (y entonces más) mayoría y con la abierta oposición de todos los sectores políticos que hacen vida allí. Vale la pena preguntarse si hacer leyes con todos los sectores de oposición en contra tiene algún sentido ¿O es que acaso no se espera que haya cambio de gobierno?

Oposición

Chávez llegó al poder dándole la estocada final a un grupo de partidos que venían gobernando el país desde 1958. Eran partidos profundamente divididos, que en medio de su ineficiencia, de su evidente engolosinamiento por el poder sin resolver necesidades, habían logrado hartar al ciudadano común que los castigó votando en su contra. Votando por Chávez. En esa elección estuvo presente desde el voto de la población siempre marginada en el país, que vio en el lenguaje y la imagen de Chávez la posibilidad de que llegara uno de los suyos hasta la clase media que veía en el teniente coronel Hugo Chávez la posibilidad de que gobernara alguien que enfrentara con todos los hierros la corrupción. Votaron por Chávez también aquellos empresarios que sintieron que el exceso de liberalización podía acabar con sus empresas incapacitadas de mantenerse en la voracidad del mercado global. Esta fue la diversidad que eligió a Chávez y fue justamente esta abrumadora diversidad la que le dio tal poder al presidente que logró paralizar a los demás partidos. Pero una democracia representativa (bajo la cual fue electo) o participativa (bajo la cual fue relegitimado) necesita de opositores no sólo cómo dije antes para mantener sus logros de gobierno sino sobre todo para compartir responsabilidades. Para todos ellos Chávez significó la esperanza de un cambio, para algunos aún lo significa.

La oposición que ha tenido el gobierno de Chávez ha sido más diversa que la que suele admitir. No ha sido una oposición homogénea sino más bien heterogénea pero que desde el lenguaje presidencial se le ha unificado. Entre esa oposición están los adecos que a principios de gobierno pactaron espacios de poder en el Tribunal Supremo de Justicia o en el parlamento. También están organizaciones civiles como la Asamblea de Educación que hicieron propuestas concretas de diseños de leyes, que negociaron con parlamentarios del gobierno logrando incluso que se aprobaran en la Asamblea Nacional. Y por supuesto se encuentran también organizaciones como el Frente Institucional militar, los diversos grupos de militares disidentes, ciertas organizaciones civiles interesadas en una salida de Chávez ” a como de lugar”.Son tres formas distintas de hacer oposición. Que el gobierno no supo (o no quiso) diferenciar.

Buena parte de la oposición a Chávez se ha caracterizado por su emocionalidad pero eso no es de extrañar si se considera que la relación de Chávez con buena parte de sus seguidores (y con el resto del país) se caracteriza por lo mismo. Y una relación emocional puede ser útil para hacer política pero no es política. De hecho a mi manera de ver una relación emocional es en definitiva una relación de menosprecio del líder con sus seguidores. Eso con respecto a la relación entre líder y seguidores pero también es válido analizarlo en relación a los opositores. Los opositores que hacen de sus formas de oposición una relación emocional pierden también el sentido de la necesaria negociación política. Y pierden sobre todo “el tiempo de la política” (que es más lento) que no es el mismo que “el tiempo de nuestras emociones” (que suele ser mucho más apresurado).

Otra característica de la oposición es que carece de liderazgo. Ese es uno de sus mayores defectos pero también su virtud. Pues al no tener ningún líder cuadillesco la coordinadora está obligada ser mucho más democrática que el presidente Chávez. Esto no la exime de la posibilidad de que iluminados se crean la vanguardia (como Carmona u Ortega). Pero la carencia de liderazgo va mucho más allá que la coordinadora misma, la gente que va a las marchas, esa gran masa poblacional que apoya cada uno de las manifestaciones hace los recorridos, apoya con su presencia pero generalmente (a diferencia del chavismo) no se queda a oír los discursos. Quiero interpretar esto como una acción individual de carácter político que se diferencia de manera sustancial del culto a la personalidad, la relación casi religiosa que el chavismo mantiene con su líder. Y que éste quiere mantener, que es lo más grave aún. Quiero que se entienda esto sobre todo como dos tendencias pero de ninguna manera absolutas.

La política

¿Se puede hacer una guerra de guerrillas sentado en la silla presidencial? Se puede pues abrir múltiples frentes de lucha estando en el gobierno. Esa parece haber sido la apuesta desde el gobierno. Una apuesta que pareciera estar perdiendo. Si al gobernar (en una visión cercana al llamado realismo político) se trata de mantener el poder este gobierno parece haberlo hecho todo para perderlo (Y no precisamente redistribuyéndolo).Se ha enfrentado de manera simultanea a todos los factores de poder: los partidos políticos, los sindicatos, la iglesia, los grupos económicos, los intelectuales y a la clase media técnica y profesional que constituye el eje fundamental de la “promesa” del capitalismo contemporáneo.

Para mi o bien el gobierno se ha equivocado en su forma de hacer política o lo ha hecho de la única manera posible para la gente de cultura militar ( y por tanto autoritaria) que sobreabunda en los grupos oficialistas. Y el tiempo parece demostrar que es más lo segundo que lo primero.

La Economía

Yo no soy economista, pero soy un asiduo lector de temas económicos. Me parece simpática la propuesta de Felipe Pérez Martí sobre las expectativas racionales y el altruismo. La economía financiera, esa que cada vez domina más el mundo, se basa sobre todo en información que genera expectativas. Pero la economía no es ni puede ser un asunto de buenas expectativas sin un mínimo de sensatez económica. Hay que recordar la insensatez que fue la “burbuja Internet”. Durante 4 a 5 años mucha gente invirtió en empresas que nunca fueron rentables bajo la suposición que algún día lo terminarían siendo. Pero nunca lo fueron y finalmente las empresas quebraron y la gente perdió su dinero. Esta locura financiera demostró para mi una cosa, que la economía de mi abuelita, esa que también me enseñaron en mis clases de contabilidad del Liceo Andrés Bello sigue teniendo sentido: si el debe sobrepasa al haber es porque las cosas no están muy bien.

Le escuché decir alguna vez a un economista de izquierda que no había que dejarle el sentido común a los liberales. Creo en eso. Pero también creo en algo que le oí decir una vez a un liberal que los bancos centrales estaban allí y que había que saber usarlos. Puso como ejemplo al Bundesbank Alemán durante la transición que significó la unión entre las dos alemanias. Keynes, afirmó este liberal, no pasó en vano. El mercado, creo yo, no lo puede ser todo, porque el mercado excluye siempre a quienes no pueden acceder a él. Por eso en ocasiones la expansión del gasto puede tener sentido para impulsar la economía pero si eso no se controla si se convierte en un recurso fácil pasa lo que pasó con internet: del “boom” pasó al “crash”. Economía de abuelita.

Todo esto viene a cuento porque creo que la política económica del gobierno ha sido poco constante e incoherente. El primer año de gobierno se aplicó casi a rajatabla una terapia de shock clásica del FMI con una importantísima restricción del gasto social, eso que llaman un presupuesto equilibrado y sin paliativos sociales de ningún tipo. Para más inri uno de los primeros actos de gobierno fue firmar el tratado en contra de la doble tributación con Estados Unidos. Los gringos no pagan impuestos aquí, sí lo hacen allá. Y desde luego viceversa (me pregunto si mis amigos de Attac Venezuela enfrentarán esto).Cómo sabe cualquiera que esté en desacuerdo en contra del ALCA los tratados bilaterales son la vía rápida que han escogido en Estados Unidos para volver inevitable el Área de Libre Comercio de las Américas. Si todos los países tienen acuerdos con la superpotencia cual sería el sentido de no tenerlos entre ellos. La diferencia estriba en la relación desigual de las distintas economías latinoamericanas principalmente con la de EE.UU. El pez gordo se comería al chiquito.

Ese mismo año, le gobierno de Chávez aprovechó el incremento de los precios del petróleo y los recursos adicionales que este dio y los depositó en el FIEM (diseñado por cierto por el gobierno de Caldera) incrementando los recursos para lo que habría de venir (constituyente, elecciones, Plan Bolívar 2000.). Pero no voy a hacer aquí un recuento pormenorizado basta recordar que el gobierno ha bajado y subido el IVA (en ese orden), implementó y quitó el Impuesto al Debito Bancario, se mantuvo sobrevaluado el bolívar (lo que logró , todo hay que decirlo, la baja de la inflación pero encareció la exportación venezolana) luego se devalúo la moneda, se hicieron restricciones nuevamente al presupuesto pero no se crearon las condiciones para las cuales hacer una devaluación tiene sentido. Una devaluación tiene sentido para incentivar la exportación de las empresas con las consecuentes incrementos de empleo, de ganancias de pago de impuestos y de etc, etc. Al menos esto es lo que se supone. En todo caso lo que si es seguro es que se necesita un marco jurídico e institucional claro y seguro. Una “revolución” (o incluso su discurso) no ayuda a eso.

La democracia

El gobierno tiene un discurso en pro de una democracia que no ejerce a lo interno de su partido. Como se sabe todos los integrantes del MVR (el partido de gobierno) son elegidos a dedo por Chávez y unos pocos que controlan el partido (Oligarquía según el diccionario Espasa).

Otra cosa que se supone es el deber ser de la democracia es la división de poderes que en Venezuela sencillamente no existe. El Fiscal general por ejemplo, era hasta justo antes de su nombramiento miembro de la dirección general del partido de gobierno. PEro eso no es todo, luego de la constituyente existió (aún no está claro si todavía existe) un periodo que se llamó la transitoriedad (por las medidas transitorias que se incluyeron en la constitución) en el que se hizo una masiva destitución de jueces y se colocaron a dedo (no por concurso) jueces sustitutos. Recién desde hace unos meses es que se están incorporando algunos jueces por concurso. Casi tres años después.

La división entre el legislativo y el ejecutivo es poco menos que un chiste. Como el gobierno tiene mayoría en la asamblea nacional puede aprobar leyes ordinarias sin que importe el resto. Pero esto no ha sido lo grave sino que cuándo han aprobado en primera discusión leyes que a Chávez y los ministros no le gustan sencillamente las echan para atrás y las escriben a gusto del presidente (así en la anterior aprobación haya habido consenso con la oposición o parte de ella).

Del Tribunal Supremo puede decirse otro tanto, los jueces fueron escogidos junto al partido de oposición Acción Democrática. El más criticado por Chávez por cierto. Sus juicios han sido tan criticados por el gobierno como por la oposición. El gobierno se garantizó en todo caso mayoría en salas clave como la constitucional (en la que se interpreta la constitución). Pero parece que ahora los veinte jueces del Tribunal Supremo de Justicia no son suficientes y se quieren incorporar 10 más. Es decir 30 ¿Para qué 10 jueces más? Si alguien consigue una razón distinta a la política por favor que me avise.

El petróleo

Durante un semestre estuve viendo clases en PDVSA. Significó conocer la diversidad de pensamientos de la industria por dentro. Fue la oportunidad de conocer el “plan de negocios” y quitarme la idea de la cabeza de que en PDVSA trabajaban un grupo de malévolos tratando de venderles la empresa a los gringos. Era el segundo semestre de 1998 y Venezuela estaba en plena campaña electoral. Allí comprendí los dos modelos de negocios que se discutían en la industria. Las ventajas y desventajas de cada uno. Uno de ellos (el que promovía el plan de negocios del equipo liderado por Luis Giusti) promovía las inversiones mixtas en aquellas áreas que significaban mayores costos para PDVSA (reactivación de pozos, explotación de petróleo pesado y extrapesado y mar adentro en la que Venezuela no tiene experiencia).hacia énfasis en aumentar producción y mercados multiplicando de esta manera la industria conexa con la petrolera. Se aumentaba la producción, se incrementaban los mercados y se compartía (de manera limitada) ganancias y pérdidas con otras compañías. El lado negativo, apuntaría alguien por allí, es que el precio del petróleo disminuiría. Y este es un bien escaso de importante valor. Pero por otro lado unos precios bajos disminuyen la competencia, porque son pocos los países que pueden competir cono bajos precios.

El otro modelo apuesta por reducción en producción, disminución de la inversión mixta y mayores riesgos para la industria en aquellas áreas en que Venezuela no tiene tanta experiencia..Suena muy bien pero su lado negativo es que no se promueven empresas conexas en la industria petrolera, ni se generan más empleos.

Son dos modelos distintos: uno apuesta a más beneficios por barril vendido, el otro apuesta a menos beneficios directos por barril pero apuesta a la ampliación de empresas conexas especializadas de carácter venezolano. Uno requiere de un estado bien responsable en la inversión del dinero producido por el petróleo otro apuesta a que parte de eso beneficios se socialicen (en parte) a través de empresas.

Yo, lo admito no tengo claro cuál de los dos es mejor. Pero tampoco son del todo irreconcialibles: se puede apostar al primer modelo y cuándo caigan los precios recortar la producción para mantenerlos. Buena parte del chavismo suele olvidar que fue en 1998, durante el gobierno de Caldera cuando se logró el primer acuerdo entre miembros OPEP y no OPEP (México y Rusia) para subir los precios a un nivel más razonable para parte de los productores.

El petróleo produce cerca del 30 % del PIB venezolano y el 60 % de los ingresos fiscales. Es fundamental para Venezuela pero, ¿acaso debe seguir siendo lo único que producimos de manera fundamental? ¿Sólo debemos dedicarnos a vivir de la extracción de un producto que nos dio la providencia?

El punto de inflexión de este gobierno con buena parte de la oposición fue sin duda el ataque al sector petrolero. Hasta ahora siempre había pasado un gobierno más o menos corrupto tras otro pero PDVSA estaba allí proveyéndonos de sus recursos puntualmente. Se puede discutir si a la estatal petrolera se le puede sacar más el jugo pero lo cierto es que buena parte del PIB del país y de los ingresos fiscales llegaban. Lo cierto es también que para 1998 PDVSA era considerada por revistas especializadas como la empresa estatal petrolera más eficiente del mundo. Cuatro años y cinco presidentes de la industria después es seguro que no se puede decir lo mismo.

Soy de los que cree que PDVSA debe estar en manos del Estado, aunque no veo con tan malos ojos (aunque admito que deberá analizarse muy a fondo) la creación de un fondo con una parte de las acciones para ser estas distribuidas entre los mayores de 18 años y que no sean posibles vender. Aunque con esto nadie se haría millonario me parece una interesante forma de sentido de pertenencia a la empresa que es tan necesario. Por supuesto habría que analizar esto con sus efectos positivos y negativos en la economía del Estado.

Las relaciones internacionales
Chávez inició su imagen internacional como presidente con una cartita al “compatriota” Ilich Ramirez Sánchez (el Chacal) celebre terrorista latinoamericano. La siguió con un paseo en Bagdad con Saddam HUsein de chofer, abrazos con Muamar Gadafi, intento de beso a la Reina de United Kingdom, una caminata en la muralla china, intento de abrazo al Papa y una presencia en cuanto cumbre internacional exista a pesar de afirmar constantemente su inutilidad. Independientemente de los personajes conque Chávez se haya reunido el problema aquí es la excesiva personalización (una vez más) de una relación que se supone es entre estados. Multipolar era también la Venezuela que le entregaba petróleo a Cuba, en los tiempos de la Unión Soviética (y después), la que promovía el grupo Contadora para la paz en Centroamérica, la que impulsó la OPEP en los años 70,la que creó el Pacto San José con México para vender petróleo a mejores precios a los países pobres de América Central y el Caribe.

No se trata que Venezuela no pueda reunirse con aquellos presidentes de países que la comunidad internacional (o algunos de sus más importantes miembros) considere “parias” (o en palabras de Bush el “eje del mal”). Tiene todo su derecho, son sus socios, pero no se trata de hacer una fiesta de ello. Al fin y al cabo buena parte de los países desarrollados negocian (cínicamente, hay que decirlo) con estos países y Venezuela también lo hacia con anterioridad. La diferencia está en el personalismo del asunto. La diplomacia, las relaciones internacionales, tienen un lenguaje propio que no nació ayer. Y la forma para entenderse es justo ese lenguaje. Y no es que ese lenguaje no haya cambiado a lo largo del tiempo: del realismo de Morgenthau al de hoy mucha agua ha corrido, las posturas liberales de hoy no son las de décadas atrás, las posturas criticas y constructivistas se han abierto (lentamente es cierto) espacio. Tampoco tiene ningún sentido para un país pequeño como Venezuela (pese a su importancia regional por el petróleo) convertirse en “Llanero Solitario” de la diplomacia mundial, menos aún cuando eso pueda afectar un supuesto programa de cambios que se quiera realizar. Ganarse a los países de la región (sobre todo los Iberoamericanos, si me apuran) hubiese sido mucho más inteligente que echárselos en contra. Tratar de promover una política común (más cercana) con los principales países de la región podría haber logrado algún cambio. Nada de eso pasó. Y creo que ya es muy tarde para que pase.

Medios y periodistas

Empiezo por decir que el periodismo que se hace actualmente en Venezuela deja mucho que desear. Porque hay demasiada opinión en lo que se dice y escribe, porque no se separa lo que se opina de los hechos, porque se echan en falta con demasiada frecuencia la multiplicidad de fuentes, porque se repiten innumerables clisés que no tienen sustento. Porque se sustenta demasiado en declaraciones (este no es un mal reciente) Pero lo peor de todo es que nada de esto hubiese echo falta. Me explico: para hacerle oposición a Chávez bastaba con dedicarse sólo a hacer buen periodismo de investigación. Huir de la opinadera gratuita, de los títulos tendenciosos y de la información sesgada. POrque al final quienes van a pagar los platos serán los medios de comunicación y los periodistas que saldrán de esta con una credibilidad bastante gastada. Pero haciendo honor a la verdad, buena parte de la oposición mediática empezó de esa manera se denunciaban casos de corrupción, con fuentes documentales inclusive que el gobierno se empeñaba en negar, en hacerse la vista gorda.

Sorprende también el hecho que el gobierno nunca ha enfrentado a los medios que han hecho la oposición más grosera como los del Bloque de Armas. Grupo de diarios sensacionalistas populares en cuyas editoriales y títulos no se ha parado nunca de hacer campaña en contra del presidente Chávez. A ese grupo de diarios que se ha dedicado a meter miedo con el supuesto comunismo de Chávez, el presidente no los ha enfrentado. El gobierno convirtió en sus enemigos a medios más bien vinculados a la clase media: El Nacional (que apoyo al Chávez candidato y luego durante la constituyente), El Universal (periódico conservador en extremo cuidadoso en su titulación y en sus visiones al que Chávez a hecho perder los estribos) o al canal de noticias Globovisión (un diminuto canal de la banda UHF, que ni siquiera se veía en toda Caracas cuando inicio transmisiones pero que el presidente convirtió en uno de sus enemigos).

Los otros medios, los canales de televisión poco se habían metido en la política (durante este gobierno quiero decir) hasta el año pasado. RCTV, por ejemplo, en su noticiero ponía en último lugar los temas de política y economía y priorizaba los sucesos (la crónica roja). Y por esa razón, por su amarillismo en esos temas era el noticiero más visto del país. Venevisión por su parte (canal perteneciente a la Organización Cisneros el más grande conglomerado mediático de América latina después del grupo Globo de brasil) apoyó de manera especial al gobierno de Chávez en su propuesta de convocar una asamblea constituyente. Luego de que el gobierno en numerosas ocasiones atacó ofensivamente (no políticamente, ni ideológicamente) a sus propietarios (que tampoco es que sean unos santos es cierto) entró de lleno en la confrontación a la que ya había entrado (con su aval seguramente) en todo caso el periodista más exitoso de ese canal: Napoleón Bravo que junto con su esposa Ángela Zago (periodista también, ex guerrillera que escribió una hagiografía de los golpistas del 92: “la rebelión de los Ángeles”) apoyaron a Chávez en su candidatura electoral y en le proceso constituyente pero que se han convertido en los más aguerridos opositores.

Chávez en su confrontación con los medios no calculó (o quien sabe si lo hizo) que quines saldrían más afectados no serían los dueños de comunicación, sino los que patean día a día la calle, los reporteros, fotógrafos y camarógrafos; y con ello claro el equilibrio informativo. Si eres convertido ene le enemigo lo más humano es defenderte.

Ese “defenderte” tiene un precio, para bien y para mal: la credibilidad de los medios (estatales y privados) y periodistas ha sido severamente afectada. Porque esa idea de que apoyan a un bando u a otro puede ser útil ahorita pero no sirve para el papel de plaza pública de la sociedad que a los medios en la era de la información les toca ser.

El uso más grotesco que se ha dado a los medios de comunicación tanto estatales como privados tuvo lugar en abril del año pasado en la semana que culminó un domingo 14. Esa semana empezó con un paro general convocado por la oposición (que tuvo en su primer día más acatamiento que el que se inició el 2 de diciembre del año pasado, por cierto) que el gobierno quiso contrarrestar con cadenas televisivas (a la que los canales privados están obligados a sumarse) prácticamente cada media hora. Lo grave de estas cadenas además del exceso es que trataban a todas luces de imponer una verdad: de que en el país todo estaba en absoluta normalidad, que todo el mundo trabajaba pero lo hacia mostrando imágenes de sólo una zona de Caracas en la que además estaba el presidente. Sólo bastaba salir a la calle para verificar que si bien el éxito del paro podía no ser tan contundente como la oposición presumía estaba muy lejos de ser un fracaso. En todo caso las herramientas mediáticas del gobierno eran pobres, usaban imágenes de archivo de la industria petrolera de cuando aún no se había nacionalizado, las entrevistas al interior del país se hacían por teléfono mientras los medios privados mostraban tomas en vivo y en directo a lo largo y ancho de Venezuela.

El 11 de abril la oposición tenía convocada una marcha hasta una de las sedes de la petrolera estatal en el este de Caracas. La noche anterior una masiva manifestación había animado a la oposición, ya se hablaba esa noche de hacer una marcha hasta Miraflores (me consta estuve en una reunión en la que se habló del tema) pero se le pensaba más bien para el sábado 13.El jueves 11 de abril como se sabe la marcha se desbordó, los ánimos siguieron su camino hacia el centro de caracas. Y ocurrió allí la masacre que conocemos ¿Qué pasaba a todas estas en los medios? Los canales de televisión privados tenían sus cámaras a lo largo y ancho de toda la marcha y la trasmitían con entusiasmo. El canal del estado por su parte a través de diputados y partidarios hacia un llamado a la gente para que se acercara al palacio de gobierno a defender el palacio presidencial, el presidente y la “revolución”. Pero lo más grave aún estaba por llegar. Luego que ocurrieran las primeras muertes el gobierno tumbó las señales de los canales privados, Montó una cadena presidencial, en la que el presidente hablaba de la normalidad del país, de los logros de su gobierno pero en ningún momento se mencionaba nada de las muertes que ocurrían a apenas metros del palacio presidencial, nada del enfrentamiento entre venezolanos, ningún llamado a la calma, nada de las personas que yo había visto pasar ensangrentadas en una moto, nada de la señora que yo había visto subir llena de sangre a un camión de la policía, ni del tipo al que le habían pegado un tiro unos escalones más arriba de dónde estaba mi papá en el Calvario. De eso no se decía nada. El presidente sólo hablaba y tomaba sorbos de café.

Pero aún era posible ver más abuso mediático, está vez en los canales de televisión privados que el viernes 11 de abril transmitían las “capturas” de representantes del gobierno, las armas de autodefensa atribuidas al oficialismo en un tono de Reality Show que recordaba al programa estadounidense “Cops” .Aquella noche del viernes, luego de la auto proclamación de Carmona Estanga como presidente aún se pudo escuchar en emisoras de radio y tv a importantes sectores de la oposición diciendo que aquello era simple y llanamente un golpe de Estado. Al día siguiente, 13 de abril, el canal dedicado a las noticias Globovisión sólo pasaba el currículo de Carmona Estanga, los demás canales pasaban comiquitas y películas. Ahora eran los medios privados los que trataban de hacer creer que en Venezuela no estaba pasando nada. La noche había pasado en una pasmosa tranquilidad. Muchos esperábamos la reacción del chavismo que no llegaba. La mañana del 13 de abril el diario El Nacional publicaba varias entrevistas a gente del gobierno que afirmaban que simplemente los habían desaparecido de los medios. Ante la situación yo no me pude quedar tranquilo aquél día, logré entrar a Miraflores (la casa de gobierno) dónde escuché a una colega de una emisora de radio decir que sus jefes le habían dicho que esa semana había que apoyar al gobierno de Carmona Estanga por lo que no transmitirían nada de lo que allí pasara. A otra periodista, de un semanario político le advirtieron aquella tarde que ella estaba allí (en la casa de gobierno) por su cuenta y riesgo porque no le publicarían. Sólo entrada la noche y después de que el gobierno logrará sacar al aire la señal del canal del Estado los canales privados empezaron a transmitir información. El gobierno se reiniciaba, como no, con una cadena nacional. Los principales periódicos de Caracas (excepto uno) ese domingo no salieron.

Cuando estoy por terminar estas líneas sobre los medios aparece en el panorama nacional el debate sobre la “Ley de responsabilidad social” de los medios audiovisuales. No voy a profundizar demasiado al respecto pero creo que es una ley en exceso normativa, en la que se abusa de la muy libre interpretación de adjetivos y que el poder que se le da al Instituto Nacional de Radio y Televisión es excesivo. Sobre todo porqué de aprobarse actualmente, el gobierno tendría absoluta mayoría para decidir prácticamente cualquier cosa. Eso puede ser un problema hoy pero también en un futuro gobierno del signo que sea. Además es cuando menos sospechoso el hecho de que una ley que con anterioridad había sido presentada a la Asamblea Nacional como Ley Orgánica (que requiere 2/3 del parlamento para su aprobación que el gobierno no tiene) sea ahora presentada como Ley Ordinaria para ser aprobada por mayoría simple (que el gobierno si tiene). Este detalle evidencia un carácter punitivo que es imposible pasar por alto.

También creo que es necesario discutir la preponderancia que se le da la estado en relación con loe medios en la supuesta “protección del niño y adolescente”.Creo que habría que hacer más responsables a la familia y a los padres que a la televisión por muy mala que esta sea. Además hace rato que está demostrado que la relación con los medios no es causa efecto (teoría de la “bala mágica”, le llamaban) sino que ésta es una relación mediada por familiares y amigos.

Autoritarismo y Militarismo

Una de las cosas de la cultura política de este gobierno con la que tengo mayor diferencia es su omnipresente cultura militar y autoritaria. Aquí en el gobierno de Chávez se unieron buena parte de los partidarios de la izquierda más autoritaria, con la del militarismo. Me explico: No comparto el hecho de que en este gobierno se haya colocado a militares y ex militares en cargos públicos. Los militares tienen una cultura que choca frontalmente con los valores democráticos. El primero de ellos el de la obediencia, el de la no deliberación, el de la no disidencia. Valores estos (la deliberación, la disidencia y la posibilidad desobediencia) que son consustánciales con la democracia. Pero no se trata de que se pretenda prohibirlos, es mucho más sutil y peligroso, se pretende incorporar esos valores militares (útiles para la guerra y el conflicto) al resto de la sociedad. Esto lo hace el gobierno cuando incorpora militares a ministerios en cargos de dirección, cuando insiste en unir pueblo y ejercito (esa parte del pueblo que lo apoya, obviamente) cuando glorifica actitudes militares y golpes de estado (para los que leen esto en el exterior en Venezuela el gobierno celebra cada año los dos intentos golpista de 1992). Ninguna de estas actitudes es de un gobierno que se pueda considerar demócrata. Tampoco lo es que se le den suprapoderes a guarniciones militares por encima de las autoridades civiles libremente electas como se hizo recientemente en Caracas. Sobre todo cuando desde el gobierno dice (o decía entonces cuando se implemento) que todo está absolutamente normal.

Otro aspecto que evidencia el talante autoritario del presidente y buena parte del gobierno es la constante promoción del culto a la personalidad. Chávez es el centro de todo. Cada decisión tiene que pasar por él. Cuando el parlamento con mayoría de sus partidarios ha tenido posiciones encontradas (aún cuando ya hayan sido votadas) invariablemente esas decisiones se han echado para atrás para complacerlo. También es autoritario ese discurso siempre recurrente en él en que se considera imbuido por la verdad (habría que escribir LA VERDAD) casi como los profetas. Y es autoritario creerse con la verdad por todo lo que eso trae tras de si. Si tengo la verdad los otros tienen la mentira. Supone esa misma idea que los otros no pueden tener sus propias verdades y que existe una verdad única. Esa sin duda es una manera de pensar autoritaria.

Para mi es también de pensamiento autoritario todo ese discurso que intenta promover una supuesta unión cívico-militar. Esta idea trata en el fondo de incorporar los valores militares a la sociedad civil. Pero la cosa no termina alli porque este tipo de planteamiento es antidemocrático en sí mismo, si los militares se unen a una parcialidad política como podrán permitir gobernar a aquellos que estén en contra de esa parcialidad.

Pero no nos llamemos a engaño, dentro de ciertos sectores de la oposición (minoritarios a mi parecer) también existen actitudes autoritarias .Pero hay que destacar que más allá del caudillismo político presente a lo largo de la historia venezolana las expresiones políticas a la derecha del pensamiento han escaseado. Lo más a la derecha aquí, en los años de democracia, han sido los partidos socialcristianos (Copei,convergencia) y en el último quinquenio partidos de postura liberal (Proyecto Venezuela, Primero Justicia) el resto de los partidos de Venezuela oscila entre la socialdemocracia, y posturas “socialistas” diversas. Hasta el pasado 12 de abril (en la autoproclamación del empresario Pedro Carmona) no se había visto tanta derecha extrema junta. Pero incluso ese día a parte de Carmona y unos pocos más los otros importantes dirigentes de la oposición de entonces (entre el amplio espectro ideológico que la conforma) no estaban presentes.

La diferencia fundamental entre el autoritarismo en el gobierno (de discurso, leguleyo más que fáctico, pero no por eso sin consecuencias) y el posible de cierta oposición es que el gobierno está en el poder y que la oposición es con creces mucho más plural y heterogénea.

La ética

De la vinculación entre la ética y un proceso político que se pretenda transformador quizás haya que decir mucho. En el caso de este gobierno creo que más bien habría que hablar de la falta de ella, pero en todo caso creo que la inconsistencia en este gobierno es mayor justamente porque se dice humanista y transformador. Hago mías las palabras del jesuita José Virtuoso en el prologo del más reciente informe de la organización de derechos humanos PROVEA :” La vinculación entre ética y política impone diálogo y tolerancia como método de construcción de la realidad social. La desvinculación entre ética y política convierte a esta última en instrumento de inhumanidad, perdiendo ésta su razón de ser.”

Antes del fin

Hace unos meses un amigo me respondió en una carta que “La realidad es que si la
esperanza abierta con Chavez se va al demonio, será imposible intentar cualquier tipo de transformación social durante décadas”. (…) y que “Ser de izquierda y estar contra el gobierno, en estos momentos, es irresponsable” . Yo creo que las cosas se pudieron hacer de una manera distinta , quizás sin tanta parafernalia revolucionaria (que tanto daño le hizo al gobierno), ni tanto personalismo, Se pudieron hacer cambios que hubiesen sido importantes para la mayoría de las ciudadanos de a pie: que los servicios de salud llegaran a todos, que la educación básica incrementara su calidad (y no solo su cantidad, de horas en las escuelas bolivarianas), que todos dispusieran de un servicio de seguridad social medianamente digno. Nada de eso realmente paso, pero pudo haber sido.

Quien escribe estas líneas desde su trinchera como periodista ha tratado siempre de mantener el equilibrio informativo, ha tratado todo el tiempo de no dejarse llevar por los aires extremos. Por eso estuve desde dentro de Miraflores el 13 de Abril reporteando para Radio Fe y Alegría (los únicos que transmitíamos en vivo además de Radio Caracol de Colombia).Por eso reporté en varias oportunidades más para esa red de emisoras como colaborador. Por esas mismas razones de no perder el equilibrio de la información y mis creencias en la organización popular participé del Foro Social Nacional como miembro de su comité organizador. Por eso he asistido sistemáticamente a la mayoría de las manifestaciones organizadas tanto por el chavismo como por la oposición. Por eso también dicté talleres de periodismo alternativo y comunitario para comunidades populares a través de la imprenta municipal de la Alcaldía de Caracas. Por esas mismas razones no me escucharán a mi criminalizar a las organizaciones populares chavistas (especialmente a aquellas que su trayectoria es muy anterior a este gobierno), pero tampoco soy tan iluso como para no saber que existen organizaciones “dispuestas a todo”. Por todo eso, también, soy de izquierda y no estoy con Chávez. Por eso digo como el nicaragüense Sergio Ramírez : “adiós muchachos”.

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3 comentarios en “Ser de izquierda, no estar con Chávez

  1. Sin leerte completo aún, en esas estamos. De izquierda y no con Chávez. El eje, para mi, es el antiautoritarismo. Y no por rebeldía, sino porque nada duradero y bueno de verdad puede construirse desde allí. Saludos

  2. Impresionada con este artículo que comparto prácticamente punto por punto. Cambiarían las anécdotas personales y quizás algunos de los ejemplos. Pero lo cierto es que estamos más que en la misma acera en el mismo adoquín.

  3. Si Héctor para mi el antiautirtarismo y antimilitarismo son ejes importantes como bien dices es difícil construir algo bueno desde alli. Lo que a veces me preocupa es lo fácil que parece la gente acostumbrarse a él.

    Iria ¿y debajo del adoquín seguirá estando la playa? 🙂

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