El periodismo y yo. El periodismo alternativo.

¿Qué demonios es el periodismo alternativo? ¿Existe? ¿Con qué se come? Se supone que en Letras hacíamos periodismo alternativo. Yo he dictado talleres de periodismo alternativo y comunitario. Es un tema que me apasiona pero en el que cada vez creo menos. Si me preguntan prefiero hoy en día el periodismo sin apellidos. Y es que al periodismo alternativo se le puede definir por su mirada a las cosas que generalmente los grandes medios no ven, por que su agenda de temas de interés es diferente. Pero con frecuencia mucho de ese llamado periodismo alternativo es un periodismo sesgado, interesado, sin el menor interés de informar equilibradamente (aquí un punto importante para mi: si no hay equilibrio no es periodismo sino propaganda). Pero por si fuera poco, este periodismo que se llama a si mismo alternativo es elaborado generalmente con los mismos criterios discursivos del periodismo tradicional por lo que aun cuando la agenda de temas sea diferente en el fondo lo que hace es legitimar el sistema establecido y no uno diferente. Así que de alternativo tiene más bien poco. Aclaro que yo si creo en el periodismo con posición, pero que incluso teniendo posición debe tener el equilibrio de creer a sus lectores lo suficientemente inteligentes como para dilucidar por si mismos lo que se les cuenta de la realidad. Muchos de los temas de ese periodismo alternativo de los años sesenta y setenta fueron incorporados a la agenda de los medios de las décadas subsiguientes: los temas de tribus urbanas, de ecologismos, de derechos de genero, derechos humanos o consumo cultural son corrientemente leídos en la prensa tradicional. Es más, el capitalismo ha sabido absorberlos tan bien (lo cual sinceramente no creo que sea malo al contrario) que hoy en día son secciones fijas de un periódico (primero fue el periodismo cultural, luego el de tendencias). Quiero volver a insistir en que buena parte del periodismo alternativo es legitimador de discursos. Y es que mientras no se escriba de manera diferente lo será. No se trata de sustituir las “q” por las “k” sino de algo mucho más complejo, de cómo sustituir la prominencia individual que se usa en los textos tradicionales por una más bien colectiva por ejemplo (en otras palabras sustituir el quién por el quienes), se trata también de cambiar la jerarquización de la información e incluso la manera de leer una nota (lead-cuerpo-cola). Esto último es si se quiere con lo que más se ha experimentado y ha dado los buenos resultados que conocemos como Nuevo periodismo, periodismo gonzo o como lo quieres tú llamar. El gran problema que se tiene es desde luego que tenemos a los lectores acostumbrados a una manera de decodificar los textos periodísticos por lo construir el discurso de una manera diferente pasa por tener lectores más arriesgados, inconformes que se atrevan a cambiar sus maneras de ver y comprender. El periodismo hiperlocal es otra cosa. Creo que es importante y necesario que las gente esté informada sobre su entorno para que pueda defenderlo, protegerlo, mejorarlo y sobre todo compartir con el otro. Pero este tipo de periodismo responde a las mismas prácticas del periodismo tradicional solo que con una agenda diferente. Sobre el llamado periodismo ciudadano, abierto o de construcción colectiva creo que puede llevar el nombre de periodismo siempre que cumpla ciertos criterios del oficio. Sino termina más bien siendo contraloría social o simplemente chisme. Pero lo que si me interesa del periodismo de construcción colectiva es su poder para ser supervisor y desligitimador del poder de los medios tradicionales. Aunque cuando de periodismo ciudadano se trata yo me siento bien cercano al modelo híbrido del Oh my news coreano. Y antes que salte la pregunta para mi los blogs (entendidos como bitácoras) son espacios de opinión en ocasiones muy bien informada y fundada, necesarios como las buenas columnas de opinión que muchos admiramos o hemos admirado. Los blogs como herramienta técnica desde luego pueden ser usados para cualquier cosa, un buen cuento, persuasión comercial, opinión cercana, paraperiodismo etc.
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Un comentario en “El periodismo y yo. El periodismo alternativo.

  1. Hola Rodolfo,

    Te escribo para pedirte tu ayuda. Acabo de publicar otro artículo en el Maynard Institute que se llama “La lengua: contrato roto”. (http://mije.org/guests/la_lengua). Sabes el trabajo que me dan estos artículos, así que agradecería si puedes divulgar esta noticia. A ver si de esta manera desatamos polémica entre los periodistas que escriben en español en estas latitudes. (De paso viene el congreso de periodistas de minorías más grande de USA, el UNITY 2008 y quiero ver si consigo chamba, amigo. Pero esto no lo coloques en la propaganda, jejejej)

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