Leído y digerido: Ciudad pánico , Diario de Irak, Elogio de la lentitud e Intriga en el car wash

Paul Virilio. Ciudad Pánico.Libros del zorzal.
La primera vez que leí a Paul Virilio fue con La Bomba Informática. Demasiado pesimista me pareció. Lo jodido es que con el tiempo me lo parece cada vez menos. Además a Virilio me hace falta leerlo y volver a mirar para estar seguro de que entendí bien. No es de lectura fácil, pero ya se sabe es francés. Pero me gusta leerlo porque es de esso autores que cuestionan y sobre todo que tiene una mírada propia sobre el mundo que nos ha tocado vivir. Claro que después de leer el desaforado optimismo de Toffler, Virilio está en el otro extremo ¿De qué va este libro? Pues bueno de que el centro del conflicto y de las guerras en el mundo se ha trasladado a las ciudades, Que las guerras tienen como fin producir miedo a los civiles para gobernar a través de una democracia basada en la emoción. El miedo nos encierra en las ciudades, en los edificios y hace que nos encerremos también en el planeta. Virilio por supuesto también insiste en sus ideas expresadas en lLa bomba informática en torno a la velocidad y las implicaciones en el cambio del tiempo y el espacio.

Mario Vargas Llosa. Diario de Irak. Aguilar.
Este reportaje seriado lo publicara Vargas Llosa en el El País de España poco después de que Irak fuera recién invadido por Estados Unidos y Reino Unido. Es por eso una fotografía del momento en las que se dicen cosas como ésta: “ Corren sobre los norteamericanos que patrullan Bagdad infinidad de historias, la mayoría de las cuales son sin duda exageraciones y leyendas. Por ejemplo, que en su desesperación por los crecientes atentados, irrumpen en las casas y cometen tropelías con el pretexto de buscar armas”. Cómo se sabe hoy en día esas cosas no tenían nada de leyenda, ni eran exageraciones. Pero más interesante aun es el momento de esperanza que refleja el libro entre los iraquíes. Un momento que seguro podríamos afirmar es cada vez más lejano. También el libro es el reflejo intelectual de Vargas Llosa en su momento quien pasa de no apoyar la invasión a Irak a a matizar bastante su posición luego de su visita a ese pais pues termina considerando a la invasión un mal menor .

Carl Honoré. Elogio de la lentitud. Oceáno
Oí por primera vez del movimiento slow a mediados de los noventa. Casi seguro en una publicación de esas de intercambio anarquista que nos llegaban a la oficina.No se si sería en Amor y Rabia, en Correo A, en el Ekintza Azuzena, Biofilos o en alguna más. Lo cierto es que aquello de Slow food me llamó la atención desde un principio. Seguro la mención o la nota estaba junto a algún recuento del juicio contra Mc Donalds que llevaban en Reino Unido. O quizás de la campaña contra Monsanto. Lo cierto es que cuando mi novia me regaló éste libro aluciné. Yo soy un tipo lento, en el sentido de que me gusta tomarme las cosas con tranquilidad.”demasiado tranquilo” a veces me dicen. De chiquito me quedaba de último en el comedor, sobre todo cuando había macarrones porque mientras los demás pinchaban la pasta yo la recogia con el tenedor como me habían enseñando que se hacía correctamente. Por eso también prefiero caminar porque me permite leer que andar tenso en carro por ésta ciudad. Por eso trato de no dejarme llevar por las emociones cuando reacciono sino pensarlo un poco más (hoy en día un poco más, hace años lo pensaba demasiado). Así que cuando mi novia me regaló éste libro me llenó de nuevos argumentos. Y es que éste libro habla sobre la lentitud en los más variados aspectos: en la comida, en el sexo, en el trabajo, en la educación , la medicina, en el ocio y hasta en las ciudades mimas. Pero el libro tiene la virtud que es escrito por un periodista que en principio es descreído con el tema, que busca el dato y los argumentos de porque en todas esas áreas la lentitud puede ser muy favorable per le quita de encima al tema toda la parafernalia nueva era que puede tener para algunos adeptos. Es de esos libros que me parecen súper útiles para mirar de otra manera las cosas.

Salvador Fleján. Intriga en el Car Wash. Mondadori.
Éste fue otro regalo de mi novia. Confieso que a este escritor venezolano no lo conocía de nada. Y tengo que decir que ha sido un buen encuentro. Se trata de un libro de cuentos. De historias que te mantienen a la expectativa, pendiente de lo que pasa. Historias urbanas, caraqueñas de esas que a uno le hacen preguntarse de pura cochina envidia: ¿por qué no escribí yo algo así? ¿lo s títulos de esas historias: Albondiga en salasa, Ovnibus, miss Nueva Esparta, Grandeliga, Restauración, Intriga en el Car Wash que le da nombre al libro. Historias de salseros, de misses devenidas en bailarinas de antros, de fanáticos de ovnis, de fanáticos de besíbol o de carros y hasta de conspiraciones.

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