Muerte

A mi hermana se le murió un amigo esta semana. Un amigo que murió salvando a su sobrina.El tenía ocho días en Caracas, pues suele vivir en alemania. La sobrina se salvó gracías a que él murió. Aunque uno lo pueda decir de boca alguna vez ¿realmente uno sería capaz de dar la vida por otra persona llegado el momento justo? Él la dio.

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6 comentarios en “Muerte

  1. Cuento breve: tu reflexión me hizo comentársela anoche a mi padre que andaba “mal parado” por ahí en la cocina.

    Mientras yo analizaba tu comentario desde el punto de vista de “nadie se plantea en esos momentos el que está entregando su vida por nadie, sólo actúa movido por sus valores y sus creencias y listo”, mi padre, desde una visión muy propia y más “elevada” me dijo que “de estar ante la pregunta, todos responden que sí lo harían.

    “Pero en una circunstancia así, mueren los dos… el muchacho murió por salvar a la niña, pero en ella vivirá por siempre el recuerdo de que ella está viva gracias a que alguien murió.

    “Seguramente ella verá que es hermoso amar tanto y dar la vida por un ser amado, pero ella sabrá siempre que, si él no hubiera estado allí, hubiera sido el momento de ella. Y entonces, espero, sepa ver lo feliz y no lo trágico para poder seguir con su vida…”

    Nunca supe aclararle si la niña tendría conciencia para discernir esas cosas o paa asimilar los hechos desde esa perspectiva. A un amigo, el evento le pareció lógico. A otro, un asunto de destino, a otra, un asunto de enseñanza.

    A mí? me parece que si bien creo que le tocaba irse a él y a ella no, a él le tocó dar varias lecciones a las personas que estuvieron y siguen estando envueltas en el hecho.

    Las muertes, lo estoy comprobando, son lecciones que nos hacen aprender cosas de otros y de nosotros mismos. Y aunque duelan las muertes, entiendo que no puede haber otra forma de darnos esas lecciones.

    No creo que nada nos toque más el sentir y el respirar que el saber que somos un pedacito, un suspiro, un recorte del tramo de una larga humanidad. Y esa “levedad del ser” nos afefcta a cualquier edad porque, enfrentados a la muerte, nos sabemos tan vulnerables, a pesar que de normal nos creemos tan invencibles…

    Sólo espero que él esté sonriendo desde arriba y su familia esté serena. La niña, la semilla del futuro, vive y él, el jóven, sembró con amor la vida de ella y le dejó una gran lección para el resto de su vida y a toda la familia de ella…

    Y me creo que hasta a algunos que no lo conocimos nos dejó algo para pensar seriamente…

    Un abrazote y mi consuelo para ellos, si los conoces…

  2. Cuento breve: tu reflexión me hizo comentársela anoche a mi padre que andaba “mal parado” por ahí en la cocina. Mientras yo analizaba tu comentario desde el punto de vista de “nadie se plantea en esos momentos el que está entregando su vida por nadie, sólo actúa movido por sus valores y sus creencias y listo”, mi padre, desde una visión muy propia y más “elevada” me dijo que “de estar ante la pregunta, todos responden que sí lo harían. “Pero en una circunstancia así, mueren los dos… el muchacho murió por salvar a la niña, pero en ella vivirá por siempre el recuerdo de que ella está viva gracias a que alguien murió. “Seguramente ella verá que es hermoso amar tanto y dar la vida por un ser amado, pero ella sabrá siempre que, si él no hubiera estado allí, hubiera sido el momento de ella. Y entonces, espero, sepa ver lo feliz y no lo trágico para poder seguir con su vida…”Nunca supe aclararle si la niña tendría conciencia para discernir esas cosas o paa asimilar los hechos desde esa perspectiva. A un amigo, el evento le pareció lógico. A otro, un asunto de destino, a otra, un asunto de enseñanza. A mí? me parece que si bien creo que le tocaba irse a él y a ella no, a él le tocó dar varias lecciones a las personas que estuvieron y siguen estando envueltas en el hecho. Las muertes, lo estoy comprobando, son lecciones que nos hacen aprender cosas de otros y de nosotros mismos. Y aunque duelan las muertes, entiendo que no puede haber otra forma de darnos esas lecciones. No creo que nada nos toque más el sentir y el respirar que el saber que somos un pedacito, un suspiro, un recorte del tramo de una larga humanidad. Y esa “levedad del ser” nos afefcta a cualquier edad porque, enfrentados a la muerte, nos sabemos tan vulnerables, a pesar que de normal nos creemos tan invencibles…Sólo espero que él esté sonriendo desde arriba y su familia esté serena. La niña, la semilla del futuro, vive y él, el jóven, sembró con amor la vida de ella y le dejó una gran lección para el resto de su vida y a toda la familia de ella…Y me creo que hasta a algunos que no lo conocimos nos dejó algo para pensar seriamente…Un abrazote y mi consuelo para ellos, si los conoces…

  3. Cuento breve: tu reflexión me hizo comentársela anoche a mi padre que andaba “mal parado” por ahí en la cocina.

    Mientras yo analizaba tu comentario desde el punto de vista de “nadie se plantea en esos momentos el que está entregando su vida por nadie, sólo actúa movido por sus valores y sus creencias y listo”, mi padre, desde una visión muy propia y más “elevada” me dijo que “de estar ante la pregunta, todos responden que sí lo harían.

    “Pero en una circunstancia así, mueren los dos… el muchacho murió por salvar a la niña, pero en ella vivirá por siempre el recuerdo de que ella está viva gracias a que alguien murió.

    “Seguramente ella verá que es hermoso amar tanto y dar la vida por un ser amado, pero ella sabrá siempre que, si él no hubiera estado allí, hubiera sido el momento de ella. Y entonces, espero, sepa ver lo feliz y no lo trágico para poder seguir con su vida…”

    Nunca supe aclararle si la niña tendría conciencia para discernir esas cosas o paa asimilar los hechos desde esa perspectiva. A un amigo, el evento le pareció lógico. A otro, un asunto de destino, a otra, un asunto de enseñanza.

    A mí? me parece que si bien creo que le tocaba irse a él y a ella no, a él le tocó dar varias lecciones a las personas que estuvieron y siguen estando envueltas en el hecho.

    Las muertes, lo estoy comprobando, son lecciones que nos hacen aprender cosas de otros y de nosotros mismos. Y aunque duelan las muertes, entiendo que no puede haber otra forma de darnos esas lecciones.

    No creo que nada nos toque más el sentir y el respirar que el saber que somos un pedacito, un suspiro, un recorte del tramo de una larga humanidad. Y esa “levedad del ser” nos afefcta a cualquier edad porque, enfrentados a la muerte, nos sabemos tan vulnerables, a pesar que de normal nos creemos tan invencibles…

    Sólo espero que él esté sonriendo desde arriba y su familia esté serena. La niña, la semilla del futuro, vive y él, el jóven, sembró con amor la vida de ella y le dejó una gran lección para el resto de su vida y a toda la familia de ella…

    Y me creo que hasta a algunos que no lo conocimos nos dejó algo para pensar seriamente…

    Un abrazote y mi consuelo para ellos, si los conoces…

  4. Si, yo he pensado bastante en la sobrina viviendo con ese recuerdo encima.No debe ser nada fácil.Edad para discernir tiene suficiente pues ella tiene 26 años. El tenía 44.

  5. Si, yo he pensado bastante en la sobrina viviendo con ese recuerdo encima.No debe ser nada fácil.Edad para discernir tiene suficiente pues ella tiene 26 años. El tenía 44.

  6. Si, yo he pensado bastante en la sobrina viviendo con ese recuerdo encima.No debe ser nada fácil.Edad para discernir tiene suficiente pues ella tiene 26 años. El tenía 44.

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