Desde el exilio, porque no estoy aquí
Palabras en busca de encuentros y míradas ¿Señales de vida?Archivos para Enero, 2005
FR me pide en un comentario que cuente las impresiones de mis invitados ante mi experimento culinario de hace unos domingos. Pues hubo de todo. Desde una amiga que no tolera ningún tipo de picante por lo que apenas lo probó hasta allí llegó. Pasando por otra que no es muy dada a las expeirmentaciones culinarias (aunque su crianza es de alimentación macrobiotica, pero ella también le mete al carnivoro) y que se comio los bordes probó un poco y dejó el resto. A Otro amigo vegetariano que si se lo comió pero no dejo de comentar que le parecía un poco fuerte el picante. Otro par de amigas se lo zamparon completo y mi hermana y otro amigo también se lo comieron porque les encanta el picante y el contraste. Todos absolutamente todos pidieron agua con urgencia, con lo que me di cuenta que hay que medir el picante porque no todo el mundo come tanto como yo. Y porque quizás el exceso hace perder los matices, las gradaciones de sabor que tenía mi hallaca/tamal. Así que diría que la cosa fue 50 y 50. En todo caso creo que es para paladares intrépidos y el secreto está en conseguir el punto adecuado de picante que le pueda gustar a la mayoria.
FR me pide en un comentario que cuente las impresiones de mis invitados ante mi experimento culinario de hace unos domingos. Pues hubo de todo. Desde una amiga que no tolera ningún tipo de picante por lo que apenas lo probó hasta allí llegó. Pasando por otra que no es muy dada a las expeirmentaciones culinarias (aunque su crianza es de alimentación macrobiotica, pero ella también le mete al carnivoro) y que se comio los bordes probó un poco y dejó el resto. A Otro amigo vegetariano que si se lo comió pero no dejo de comentar que le parecía un poco fuerte el picante. Otro par de amigas se lo zamparon completo y mi hermana y otro amigo también se lo comieron porque les encanta el picante y el contraste. Todos absolutamente todos pidieron agua con urgencia, con lo que me di cuenta que hay que medir el picante porque no todo el mundo come tanto como yo. Y porque quizás el exceso hace perder los matices, las gradaciones de sabor que tenía mi hallaca/tamal. Así que diría que la cosa fue 50 y 50. En todo caso creo que es para paladares intrépidos y el secreto está en conseguir el punto adecuado de picante que le pueda gustar a la mayoria.
FR me pide en un comentario que cuente las impresiones de mis invitados ante mi experimento culinario de hace unos domingos. Pues hubo de todo. Desde una amiga que no tolera ningún tipo de picante por lo que apenas lo probó hasta allí llegó. Pasando por otra que no es muy dada a las expeirmentaciones culinarias (aunque su crianza es de alimentación macrobiotica, pero ella también le mete al carnivoro) y que se comio los bordes probó un poco y dejó el resto. A Otro amigo vegetariano que si se lo comió pero no dejo de comentar que le parecía un poco fuerte el picante. Otro par de amigas se lo zamparon completo y mi hermana y otro amigo también se lo comieron porque les encanta el picante y el contraste. Todos absolutamente todos pidieron agua con urgencia, con lo que me di cuenta que hay que medir el picante porque no todo el mundo come tanto como yo. Y porque quizás el exceso hace perder los matices, las gradaciones de sabor que tenía mi hallaca/tamal. Así que diría que la cosa fue 50 y 50. En todo caso creo que es para paladares intrépidos y el secreto está en conseguir el punto adecuado de picante que le pueda gustar a la mayoria.
FR me pide en un comentario que cuente las impresiones de mis invitados ante mi experimento culinario de hace unos domingos. Pues hubo de todo. Desde una amiga que no tolera ningún tipo de picante por lo que apenas lo probó hasta allí llegó. Pasando por otra que no es muy dada a las expeirmentaciones culinarias (aunque su crianza es de alimentación macrobiotica, pero ella también le mete al carnivoro) y que se comio los bordes probó un poco y dejó el resto. A Otro amigo vegetariano que si se lo comió pero no dejo de comentar que le parecía un poco fuerte el picante. Otro par de amigas se lo zamparon completo y mi hermana y otro amigo también se lo comieron porque les encanta el picante y el contraste. Todos absolutamente todos pidieron agua con urgencia, con lo que me di cuenta que hay que medir el picante porque no todo el mundo come tanto como yo. Y porque quizás el exceso hace perder los matices, las gradaciones de sabor que tenía mi hallaca/tamal. Así que diría que la cosa fue 50 y 50. En todo caso creo que es para paladares intrépidos y el secreto está en conseguir el punto adecuado de picante que le pueda gustar a la mayoria.
FR me pide en un comentario que cuente las impresi…
FR me pide en un comentario que cuente las impresiones de mis invitados ante mi experimento culinario de hace unos domingos. Pues hubo de todo. Desde una amiga que no tolera ningún tipo de picante por lo que apenas lo probó hasta allí llegó. Pasando por otra que no es muy dada a las expeirmentaciones culinarias (aunque su crianza es de alimentación macrobiotica, pero ella también le mete al carnivoro) y que se comio los bordes probó un poco y dejó el resto. A Otro amigo vegetariano que si se lo comió pero no dejo de comentar que le parecía un poco fuerte el picante. Otro par de amigas se lo zamparon completo y mi hermana y otro amigo también se lo comieron porque les encanta el picante y el contraste. Todos absolutamente todos pidieron agua con urgencia, con lo que me di cuenta que hay que medir el picante porque no todo el mundo come tanto como yo. Y porque quizás el exceso hace perder los matices, las gradaciones de sabor que tenía mi hallaca/tamal. Así que diría que la cosa fue 50 y 50. En todo caso creo que es para paladares intrépidos y el secreto está en conseguir el punto adecuado de picante que le pueda gustar a la mayoria.
Termino de ver Diarios de motocileta, la película que narra la historia del recorrido que Alberto Granado y Ernesto GUevara hicieran por sudamerica mucho antes que Guevara fuera “El Che”. Una hermosa película dirigida por Walter Salles que me hizo vivir vivencias que no viví que resultó ser en parte una tortura por ese viaje en moto que el año pasado no se me dió. Todo el mundo nos deciía: “van a hacer el viaje del Che” o “¿cómo el ché?” y yo falto de curiosidad o quizás para no contaminarme de las miradas de esos viajeros no había leído la historia. Tampoco la he leído aún. Con la idea quizás de más tarde que temprano escribir la mia, por eso tampoco le he devuelto su guía a la B.
Termino de ver Diarios de motocileta, la película que narra la historia del recorrido que Alberto Granado y Ernesto GUevara hicieran por sudamerica mucho antes que Guevara fuera “El Che”. Una hermosa película dirigida por Walter Salles que me hizo vivir vivencias que no viví que resultó ser en parte una tortura por ese viaje en moto que el año pasado no se me dió. Todo el mundo nos deciía: “van a hacer el viaje del Che” o “¿cómo el ché?” y yo falto de curiosidad o quizás para no contaminarme de las miradas de esos viajeros no había leído la historia. Tampoco la he leído aún. Con la idea quizás de más tarde que temprano escribir la mia, por eso tampoco le he devuelto su guía a la B.
Termino de ver Diarios de motocileta, la película que narra la historia del recorrido que Alberto Granado y Ernesto GUevara hicieran por sudamerica mucho antes que Guevara fuera “El Che”. Una hermosa película dirigida por Walter Salles que me hizo vivir vivencias que no viví que resultó ser en parte una tortura por ese viaje en moto que el año pasado no se me dió. Todo el mundo nos deciía: “van a hacer el viaje del Che” o “¿cómo el ché?” y yo falto de curiosidad o quizás para no contaminarme de las miradas de esos viajeros no había leído la historia. Tampoco la he leído aún. Con la idea quizás de más tarde que temprano escribir la mia, por eso tampoco le he devuelto su guía a la B.
Termino de ver Diarios de motocileta, la película que narra la historia del recorrido que Alberto Granado y Ernesto GUevara hicieran por sudamerica mucho antes que Guevara fuera “El Che”. Una hermosa película dirigida por Walter Salles que me hizo vivir vivencias que no viví que resultó ser en parte una tortura por ese viaje en moto que el año pasado no se me dió. Todo el mundo nos deciía: “van a hacer el viaje del Che” o “¿cómo el ché?” y yo falto de curiosidad o quizás para no contaminarme de las miradas de esos viajeros no había leído la historia. Tampoco la he leído aún. Con la idea quizás de más tarde que temprano escribir la mia, por eso tampoco le he devuelto su guía a la B.
Termino de ver Diarios de motocileta, la película …
Termino de ver Diarios de motocileta, la película que narra la historia del recorrido que Alberto Granado y Ernesto GUevara hicieran por sudamerica mucho antes que Guevara fuera “El Che”. Una hermosa película dirigida por Walter Salles que me hizo vivir vivencias que no viví que resultó ser en parte una tortura por ese viaje en moto que el año pasado no se me dió. Todo el mundo nos deciía: “van a hacer el viaje del Che” o “¿cómo el ché?” y yo falto de curiosidad o quizás para no contaminarme de las miradas de esos viajeros no había leído la historia. Tampoco la he leído aún. Con la idea quizás de más tarde que temprano escribir la mia, por eso tampoco le he devuelto su guía a la B.